jueves, 23 de junio de 2005

Argentina Día 5. Los Shoppings y los Comisariatos.

Ayyy, mis patitas...
Me pasé ayer caminando por lo menos 11 horas dando vueltas por lo que es el casco comercial de Buenos Aires, por las Avenidas Santa Fe, Corrientes, Pueyrredon y más. Mi objetivo era buscar los shoppings malls, porque uno ya había recorrido. El Bullrich, donde van a comprar los más cachorros, porque los precios son exhorbitantes. El caso es que el primero al cual arribé tras horas de larga caminata fue Alto Palermo. Es una construcción dual, es decir, dos edificios conectados por un gran pasillo. En los shoppings el factor trapo es preponderante. Ropa y más ropa de toda marca y calidad. En todos también hay un gran patio de comidas, donde las marcas que reconocí fueron Mc Donald´s, KFC y Burguer King. De ahí eran todas franquicias locales. Y como en Ecuador, comidas comunes duplicaban o triplicaban su precio. Ejemplo: El pancho (abreviación de pan con chorizo, tal cual, las salsas se las pone uno) en la calle cuesta hasta 1 peso, en el mall veía precios de hasta 6.
Como estábamos en invierno, la oferta actual era sacos, abrigos, bufandas, manguitos, sobretodos, etc. Y van cambiando conforme las estaciones se suceden.
Las librerías y las tiendas de música son enormes, mayores que Tower REcords. Los grupos locales suenan bien y bastante, el rock sea de entretenimiento o protesta es bastante oído, y por suerte aún no se han contaminado del vallenato, y aunque suena el regguetón, sólo lo tienen como moda, no como estilo de vida...
Saliendo de Alto PAlermo, di otra gran caminata pasando por montones de calles, desde grandes a venidas hasta callejas adoquinadas, que ninguna dejaba de ofrecer por lo menos su quiosquito o su restaurante.
Bueno, casi muriendo el día, llego hasta Abasto. Muy parecido al San Marino. Su estructura interior era impresionante, muy elegante. En cuanto a la oferta, casi igual que el anterior. Pero en la parte superior se encontraba una rueda moscovita bellísima, para treparse en pareja, y al punto más alto se tocaba el techo del mall, unos 15 o 20 metros de altura. Y yo que tengo vértigo... Por ese mismo lugar estaba el "museo de los niños" para que se diviertan con juegos para todas las edades. En ese momento, cuando veía los carruseles, los autitos, los zpelines y todas esas cosas me acordé de mi sobrinito Nicolás. De haber estado ahí no hubiera parado de correr, gritar y reírse (y señalar).
Ya para ese momento las piernas me estaban rogando descanso, pero no pensaba detenerme. Tras Abasto se encontraba COTO, un enorme comisariato, así que me fui a recorrerlo de cabo a rabo. Tiene tres pisos, uno subterráneo. En el principal, estaba todo lo que era alimentos. El marisco es realmente caro, salvo los pescados locales como la merluza. La carne es lo más común de ver, sobre tod novillo o cerdo. Se podían ver los paqutes parrileros listos para asar, los cortes enormes, etc. La charcutería era aperte, quesos de todas las variedades y sabores. Y cuestan una fracción de lo que están en las delicattesen. Lástima que no me pueda llevar algunos de recuerdo. Pero por ahí me he de ingeniar algo...
También tienen un sector KOSHER, de carne y lácteos estilo judío, aparte de las comidas de ellos, como galletas matzos, pretzels, falafel, etc.
En el sector superior estaban todos los artculos de limpieza, electrodomésticos y ropa. Ya te encontré el Mr. Músculo, mamá, te compraré un par... Bueno, el caso es que no me va a alcanzar para comprar mi reproductor Discman, para evitar las toxinas del Vallenato. Oh dios y hay unos modelitos... para MP3 y todo eso, que bacan!
Al regreso tuve nomás que tomar el Subterráneo, porque no daba más con los pies, y estaba como a 7 kms del hostal. Fue un poco enredado al principio entender la red de subtes, pero después se hizo sencillo.
Por lo tanto: LA próxima vez que venga a Argentina, me compraré mi comida que me saldrá mucho más barato que comerla en restorantes.
Hoy haré el experimento...