domingo, 12 de junio de 2005

Perú. Primeras experiencias.

Ya cruzé la frontera.
Tras Huaquillas y el puente de la "unión" entré al país vecino. Perú. Inmediatamente entrando a Aguas Verdes se pierde toda o casi toda evidencia ecuatoriana y comienza a aparecer cosas esclusivas de Perú. Cerveza Cristal, Frecuencia Latina, cosas asi.
Decidí no parar en Aguas verdes por la abundancia de peligros del lugar. Así que fui directo a Túmbez. Allá fue cuando conocí por vez primera los "motocars" que son triciclos motorizados que te llevan a donde pides por una módica suma. Dije "módica" porque el primer batracio que me llevó a hacer un mugroso recorrido de veinte minutos para encontrar cambio y hotel se me llevó SIETE soles, el muy conchudo... Por lo menos me curó de incauto.
Túmbez es un lugar apacible que vive sobre todo del comercio y del turismo, pero evidentemente el comercio ocupa gran parte de sus actividades. Vi gran cantidad de casinos y bares, con chicas atractivas atendiendote y brindandote de cuando en cuando un tamal para que no te haga hambre mientras te juegas las monedas.
Los precios en general son baratos, obviamente sitios de caché siempre te han de cobrar rata.
Tras salir de Túmbez, en un carro marca El Sol, comenzé a viajar rumbo a Chiclayo. Lo primero que noté fue que la ruta era bordeando la costa peruana. Qué manera de haber playas, y lo mejor de todo era que la gente sabía sacarles el debido provecho. Nombres como Zorritos, Punta de Pico, y otros que se me olvidaron, fueron pasando relampagueantes. El ecosistema es un bosque seco, chaparrales infinitos. Por primera vez supe lo que era conocer el término "perder el horizonte". No ves más que arbustos, arena, charcos salinos y más arena. Hasta el límite. Algo qu también me agradó fue las carreteras. Rectas como una espada. Cosa que trayectos de centenares de Kms se hacían relativamente rápido, no como en otros lugares donde por donde quiera eran curva y más curva.
Hay muchos puntos de control de aduana, y me explicaron la razón. Por tierra el contrabando es muy intenso y se puede literalmente cargar un bus con pura merca de contrabando. Y policías hacían su agosto deteniendo a los choferes para revisiones sorpresa. Algo así como nuestros gallinazos...
En cuanto a comida, he podido hasta ahora probar unas cuantas cositas, aunque estoy entero, quiero probar la mayor parte de la gastronomía peruana, chilena y argentina que pueda. Los tamales están a medio camino entre nuestras humitas y ayacas. También tieenen una mazamorra morada de consumo cotidiano, que a veces la mezclan con arroz con leche y chifles de camote.
Es lo que puedo acotar por ahora mientras estoy en la ciudad de Chiclayo. Un lugar hermoso, apacible y dado a recorrer a pie. Hasta que sea de noche y agarre mi carro hasta Lima.
Nos vemos!
PD: The next blog will be in English, to please english readers, specially my dearest friend Ilsa.