sábado, 28 de enero de 2006

Tú no.

Era la tercera vez que se lo iba a pedir.
Ya había pasado suficiente tiempo y ya era hora que aflojase.
Ya mucha guevada, o la hacía suya lo la mandaba a la mierda.
Porque el tipo era macho, era bacán, era un duro de la pandilla que frecuentaba. Así que la fue a buscar.La vio.

Su flaca rica. Con esa cara de muñeca y ese cuerpito más grácil que las otras batracias que se le restregaban cada vez que se iban de perreo. Le tenía un hambre monumental. Hasta que se aburriera de ella. Lo que no entendía era que a pesar que ella le decía que lo amaba con toda su alma, no le daba el rosquete. Porque si una hembra quería a uno, tenía que demostrar. Hacerse mujer de uno.
Ella lo saludó con una sonrisa melancólica.

Ella, a pesar de sus defectos, lo amaba con ternura. Así él no la amase como ella a él. Y sólo deseaba lo mejor para su amorcito, como solía llamarle. Él se aproximó a ella y apretó sus labios contra los suyos en un remedo grosero y baboso de un beso. Así besan los machos, decían sus amigos. Mientras lo hacía, apretó con fuerza las nalgas de la chica.
Ella, sabiendo lo que eso significaba, retrocedió. El la sujeta y trata de apelar a un romanticismo de a centavo, le dice que así tiene que ser, que el cuerpo ya le pide, que ella dice que no, pero su cuerpo dice que sí, como decía tantas de esas letras del regguetón. Trata de enlazar su mano con la suya, pero esas manos pequeñas y pálidas están engarfiadas, como sujetando algo.
Se hartó.

Ella no estaba dispuesta a que su amado sufriera. Así la terminase odiando, no lo iba a permitir. Y eso era lo que pasaría, si continuaba negando lo que ella algún día había deseado entregarle de alma y corazón. Pero no lo tendrá.
Desea explicarle la razón de su negativa, de su frialdad, de su tozudez a no hacerlo, pero las lágrimas están sellando sus labios. Del dolor que le provoca la mirada dura y punzante de él, que la está considerando una estúpida, que la está acusando de tener otro, de ser una puta, una ofrecida, una revolcada. De ver cómo voltea, se va a reunir con sus amigos y hace trizas su imagen mientras señala hacia ella mientras los otros celebran a risotadas. Finalmente, el callejón queda vacío. Lo consiguió.

Su amor no será condenado.Entre el llanto que anega las mejillas sonrosadas, una sonrisa muy débil se vislumbra. Ahora sus problemas y sus dolores van a acabar. Sus puños se van aflojando lentamente. Del derecho se va desdoblando un bulluco de papel blanco. Escrito en impresora.

LABORATORIOS ORDÓÑEZ
Calle Principal y Av. 6, 2do piso.
Paciente: Srta ....
Resultados: POSITIVO PARA HIV.

Del izquierdo se liberan pequeños reflejos plateados. Barata, apenas media moneda. Una guillette nuevecita. Y afilada.

Y él anda por ahí, maldiciendo borracho su nombre, a esa puta cojuda, treposa, que anda encamando pendejadas de amor para luego no aflojar el culo. Vale verga. Va a levantarse otra por ahí...