domingo, 6 de agosto de 2006

Atacames...¿¿es esto atención al turista??

Yo que quería darme un paseo por Atacames, aprovechando las fiestas de Esmeraldas, y con el motivo de la reunión final de mi gremio se iba a dar (la cual quedó postergada para el 18), escapé unn rato de mi jungla.
Cuando fui llegando al hermoso sitio, estaba repleto de ilusiones sobre lo que iba a farrear, lo que iba a joder, alguna que otra hembra para vacilar y cosas por el estilo. Así que comienzo a caminar. Sabía que el fuerte de los hoteles se encontraba pasando el puente que cruzaba el estero, cosa que con suerte tendría un bonito cuarto con vista a la playa por un par de noches...
El lugar estaba, ATESTADO. Gente principalmente de la sierra que aprovechando sus vacaciones escogieron este lugar para disfrutar un buen rato. Con mi mochila al hombro dediqué una media hora a vagar por la playa recreándome la vista.
Cuando en esas, me dieron ganas de echarme algo a la panza, cosa que me dirijo al restaurante más próximo y pido la carta... ¿¿¡¡QUÉ CHUCHA!!?? ¿Cinco yankis por un puto ceviche? ¿Acaso lo hacen con KOI imperiales? Y los otros platillos a pesar de tentadores ostentaban unos precios que bien podrían doblar los originales... Haciéndome el loco me levanto y salgo, perforado por la mirada de la dueña.
Y el mal parece que era extendido, porque casi todos los lugares que iba veía precios por las nubes. Bueno, decido entonces mantenerme a atún, galletas y agua. Ahora a buscar una cama para dormir, que el cuerpo ya me pedía descanso y unn baño...
Pruebo suerte en un "hotel" que más parecía una casa de tres pisos con muchas habitaciones. Negocio familiar se veía de ley. Una mujer gorda y con cara de malos amigos me pregunta con sequedad que qué quiero. ¿Y esta vieja loca? Pregunto quién atiende en el hotel, me responde ella. ¿Y con esa cara de bruja atiendes, sin decir siquiera buenas tardes, vieja del orto?
Le pregunto con una cortesía mal merecida que cuánto costaba una habitación simple por noche. "No hay", me contesta con la misma sequedad. "Sólo de cuatro". Ya me empezaba a cabrear la bruja ésta. Mascullé un gracias y di media vuelta. Fui a otro que parecía pintado hace menos de 3 semanas. Calculo que como mucho 7 latas me salía por noche. Buenas tardes digo. ¿Sí ? Me responde un muchachito. La misma pregunta. Sí hay. VEINTE DÓLARES POR NOCHE, SEÑOR...
Veinte hijos de puta dólares por una zorra y puta noche en un hotelucho de segunda o tercera... ¿Acaso la noche incluía una mamada?
LA REPUTA QUE LOS PARIÓ... Todos, TODOS los hoteles, hoteluchos y hostalcillos que veía me daban la misma respuesta. De 20 dólares por noche no bajaba nadie. Otros vivillos pedían 25 y hasta 30. ¿Pero qué es esto? Y los que exhibian letreritos de VISA, MAstercard y otros mejor ni preguntar.
Finalmente llego a un lugar que decía tener habitaciones baratas. 6 dólares la noche pero compartida con otras personas, sin baño privado y el piso tenía más cara de vecindad de invasión guasmeña que otra cosa...
THAT`S IT.
Empecé a caminar como un loco buscando y buscando alguna opción decente, pero nada. Mi andar me llevo hasta fuera del pueblo y ya era noche cerrada cuando veo pasando un bus medio atestado hacia Esmeraldas. Vamos arriba... UUUJJJHH!! Tipico batracio que embute gente en la estructura hasta que no haya aire disponible. Con cada hueco de mi cuerpo relleno con carne ajena o metal puntudo, cansado, cabreado y dolorido regreso a Esmeraldas.
Bueno, yo puedo entender lo de temporada alta y toda esa guevada, pero lo que se hizo en Atacames no tiene justificativo. Digo, LA CORTESÍA VENDE, lo digo por ti, vieja pedorra concha de tu madre, que más por desesperación de los norros por conseguir piso que por otra nota se alojaron en tu guevada de hotelucho. Y por muchos otros giles que creen que con abrir un negocio, pulir las ventanas y poner ofertas y pinturas ya está la movida. PUES NO CHUCHA. Así no se atiende a los turistas, sarta de cojudos.
Un turista no es un saco de billetes esperando ser exprimido. No es alguien al cual tratar de cobrarle hasta los pedos que se tire. Un cliente bien atendido, con una sonrisa, con una buena actitud, REGRESA. Y trae más clientes.
He quedado muy decepcionado de este lugar que tantas expectativas me daba.
Se van a la verga.