miércoles, 25 de octubre de 2006

Duele el amor sin tí

I could not look back,
you'd gone away from me
I felt my heart ache
I was afraid of following you


Nuevamente, cuando ya te creí exiliada de mi corazón, cuando creía que habías abdicado como soberana y emperatriz absoluta de mis quereres, vuelves a infectarme la cabeza, a hendirme la conciencia con tus palabras, a pasear con desparpajo tu belleza élfica, tus ojos centelleantes, tu boca escueta con esa pequeña respingadura en el labio superior que te hacía tan encantadora, tus cabellos anodinos, áureos, retorcidos como algunos de mis pensamientos, en fin, todo ese maldito amasijo de belleza que sin pena ni compasión alguna te atreves a pavonear ante mis ojos.
Maldita odiosa.

¡Dos años!
Dos años desde aquel fatídico día, en el que yo, resignado a pasar un 14 de Febrero en soledad, vi tu luminosidad cuasi-divina, tu mirada dudosa, de cuatro ojos, que al cruzarse con la mía provocó una sonrisa mutua. Que ese día estábamos juntos viendo Kill Bill en el cine (vaya película para celebrar el san valentín...) y que al final, antes de incorporarnos, sentí un deseo imperioso de besarte, más que por sentimiento, por puro instinto, por puro deseo de probarte, por puras ganas y que hubiera logrado de no haber tú mantenido la mirada asustada al frente.
Y que luego de cierto tiempo, visité tu casa y me recibiste envuelta en un vestido iridiscente, refulgente como tus ojos que los años de estudios de mi misma carrera no habían logrado marchitar, e intercambiamos miradas y deseos reprimidos, y nuestro beso nuevamente quedó postergado por la urgencia de la petición de tu hermana que fueras a atender los invitados.
Y así fueron pasando los días y las semanas y los meses. Tiempos en que pensaba en ti con ternura, tiempos en que no me acordaba ni de tu nombre, estando en brazos de ésta o aquella.
Dos años que tardé en enamorarme de ti.

When I had looked at
the shadows on the wall
I started running into the night
to find the truth in me


No sabía si era mi puta suerte o si era que algo había que deseaba que no nos viéramos, pero de todas las oportunidades de vernos a solas, un 95% no se daban. Que si estabas de guardia, que si estaba YO de guardia, que si tu abuela estaba enferma, que si yo estaba en un congreso... que si yo me estaba a mi vez enamorando de otra mujer en Chone, otra que asimismo lanzó un ougi (el Amakakeru-ryu-no-hirameki, para ser exactos) a mi corazón, cuando estaba prácticamente consumado el hecho que ella y yo seríamos uno para siempre... ¡Te habría sustituido por una vivaracha y vibrante chiquilla de seno abundante y labios de brasa que me dieron el más ardoroso beso en mi vida!
Lo hubieras merecido, odiosa.
Pero ahí estuviste ese día, a contarme serena pero dolorosamente cómo tu padre había muerto en tu regazo, yo escuchándote sin dictar atención a más sonido del que saliera de tus labios élficos. Esos mismos labios que, ante 39 citadinos ocupados de sus cosas y sentados en una línea 9, decidieron pegarse a los míos, complaciéndome finalmente de tan ardorosa espera, haciéndome comprender que tan delicada cata había valido la pena. Y no uno ni dos, tres, tres largos destrampes que en ese momento me importaba un carajo que nos estuvieran viendo o comentando. Tú y yo, maldita odiosa, volando juntos.
Fue cuando empecé a dejar que tu presencia se descargara en mi espíritu.

All of you in my memory is
still shining in my heart


¿Pero qué demonios podía ver yo en ti? ¡No eras nada interesante! ¡No tenías nada destacable!
Eran tus palabras una y otra vez que yo trataba de elogiarte o algo parecido. Debía darte un coscorrón seguido de un beso, por estúpida y por amarte.
Tú, una chica totalmente seria. Yo, un loco más dado a volar sin alas ni aviones.
Tú, una mujer centrada. Yo, tantas veces sin saber por dónde irme o escoger, botando algo y anhelándolo luego.
Tú, estudiosa, alumna excelente. Cuatro ojos. Nerd. GEEK. Yo, odio estudiar. Mis calificaciones no eran precisamente para ganar el Contenta. Vista 20/20. Loco. LOCO.
Tú, anteponiendo responsabilidades, estudios y carrera ante todo. Yo, invitándote a pavearte, a mandar un poco de cosas a la verga (tu subvaloración por ejemplo), comerte a besos, hacerte sonrojar, comerte a besos, buscarte las cosquillas, comerte a besos, hacerte vivir y sentir.
Tú, una completa odiosa. Que te molestaba al decírtelo. Yo, un majadero, que me lo decías cuando soltaba mis palabrotas o comía con las manos.

Y ahí está la respuesta.
Tú y yo nos complementábamos. Tú ponías la responsabilidad y yo el placer. Tú la carne y yo los condimentos (y el fuego).
Eras la mujer de mi vida, maldita odiosa.

Y decidiste abandonarme. Sin motivo, sin explicación, sin adiós. Sólo tu espalda, tu cabello ensortijado, tu aroma y nada más. Culpa tal vez de la vida, yo por Manabí y Esmeraldas, entre selva y negras, tú en Guayaquil, rodeada de geeks y nerdos. Nunca supe, quizá nunca sabré, el motivo de tu tan súbito y feroz desdén. ¿Le caía mal a tu familia? ¿Te enamoraste de algún sanguito mamador, de un pito frío y aburrido, de un tonto que es un reprimido? ¿Te horrorizó saber la misma respuesta, y que seguirla hubiera significado un revés para tus planes? No lo sé.

¿Quién me mandó a enamorarme de una GEEK CUATRO OJOS??

Porque, a pesar de lo que me dolió tu rechazo, y no sé cómo mierda lo haces; aún permaneces en mí. Tú, maldita estrecha de corazón, tú, odiosa elfa inalcanzable, tú, sí, TÚ.

Aún te amo.
Amo a mi odiosa. Mi odiosa. Mi ohdiosa.
¡¡OH, MI DIOSA!!

...crying in deep red...