sábado, 16 de diciembre de 2006

El poder de una mirada.

- Cobro caro, amigo.

- No importa, dame el precio ya.

- Serán cincuenta...

- Sólo eso? Cincuenta mil sucres??

- Idiota, dije cincuenta millones. Cobro caro, lo dije ya.

- Ummmh.... bien. Vale la pena. - El hombre abrió su talonario de cheques.- Lo quieres al portador o a tu nombre, muchacho?

- Guarde esa maldita cosa, yo no trabajo si no es con pasta en mano.

- Oye, sólo te puedo dar un adelanto. Diez es todo lo que tengo. Te daré el resto cuando regreses , lo prometo. Pero deberás cumplir lo ofrecido.

- Yo siempre cumplo mis ofertas.... Dónde es la dirección del hombre?

- Alamos 512 y Emilio Estrada. Recuerda que es un tipo que debe pagar sus miserias.

- Lo sé, por eso acepté este caso. Buenas noches.

Saliendo del despacho del empleador de mis servicios, me adentré en la oscura sábana nocturna de la ciudad de Guayaquil. Soy un sicario, un hombre que mata a otros por dinero. Destajero, matón, mercenario, ninja, llámenme como deseen. Mi nombre no interesa a nadie. Dentro de los círculos de este oficio me conocen como Piraña. Por mi fama de morder y por las mismas barajar.


Pero soy un sicario diferente. Los otros matan a quien sea si les ofrecen buen billete, así tenga que ser su madre. Yo limpio de porquería este mundo. Me arrechan los delincuentes de todo tipo. Y les tengo ley sobre todo a los de sobaco perfumado, esos niños bonitos que se banderean día y noche farreando con el dinero chupado al pueblo. Luego aparecen como los grandes salvadores con música, trago gratis, hembras mostrando el culo entarimadas. Y los ponen de alcaldes, prefectos, diputados y presidentes. Para continuar con la misma guevada. Morirse es lo que merecen, por ladrones, cínicos, hipócritas de mierda que ni Pinocho les cree sus chamullos. Pero el pueblo cojudo los sigue alabando así se les haya cagado encima ayer. Pueblo bruto. Yo no.

Taxista pendejo, no quisiste parar en la esquina. Maricón es que eres, tienes miedo de mi pinta. Bueno, tengo que coger la ruta que me deje más cerca del sector de Urdesa. Una india mendiga y cargada de pelados como zarigüeya se me pone en frente rogándome en una mezcla de quichua y guayaco que le ponga luca en la mano. Más por deseo de que se vaya que por bondad, le coloco la ayora en la mano mugrosa. Sigo caminando...


Nací en Balzar, hace unos veinti porras... El viejo se fumigó cuando era peladito todavía, así que mi mama tuvo que criarnos a mí y a mi hermanito. Con jodas y todo, había jama en la mesa siempre. Tuve chance de ir a una escuelita; “San Policarpo de ni me acuerdo “ se llamaba. Mi profesora se llamaba Irma. Señorita Irma. Chévere la pelada, y si no recuerdo mal, buena también. Era un goce acordarse de aquella vez cuando entre mi pana Carlos y yo le montamos una quinquigua en el faldón de la directora. La vieja saltó y bailó como esos toros bravos que yo miraba en el rodeo montubio. Fue un cuaje de risa verla. Nunca se supo quién fue el culpable. Esa fue mi primera fechoría. De muchas posteriores que terminaron en la expulsión del colegio cuando tenía doce años. La vieja se cabreó como nunca y me mandó una buena bolleriza que me dejó amoratada la nalga. Desde ahí aprendí a diferenciar entre lo bueno y lo malo. Y ya en ese tiempo había nacido mi último hermano. El padre nunca supe quién fue.

Sentado en la buseta de ruta 59, toco el arma escondida en mi chompa. Es una Smith & Wesson calibre 38, con silenciador. Se la compré a un viejo que conseguía armas de contrabando en unas seiscientas lucas. Pero valía la pena, porque ya me estaba cansando del escándalo producido por mi antigua recortada con que despachaba gentuza. En cambio, Micaela (así me gusta llamar a mi arma) es silenciosa, segura y un tiro bien puesto lo manda a uno donde San Pedro. O donde el diablo en estos casos.

La jama que había en casa era comprada por la vieja, el dinero no sabíamos de dónde salía pues la doña pasaba en caleta el día entero. Sólo trabajaba en lo hogareño. “Feliz en el hogar” como cantaría J.J.

Hasta que un día supimos la verdad.

Una noche, noche maldecida porque marcó el inicio de mi desgracia; estábamos todos merendando tranquilos cuando unos golpes tremendos en nuestra puerta hicieron saltar a la vieja. Al abrir salió un tipo pluto y mal encarado que sujetó de los brazos a mamá y la hizo caer al suelo. Mis hermanos chillaron de miedo y yo , como el hombre de la casa (gran pendejada, sólo 14 tenía) me paré frente a ese hijo de mil putas. No te metas con mi madre, cojudo, le grité furioso. El tipo me tiró un puñetazo que me mandó a las sillas de la sala. Medio soñado lo oía decir que la puta de mi madre trabajaba de noche en el barrio. Le pagó por un polvo. Como le gustaba le pidió el bis y se lo negó. Ahora venía a cobrárselas completas. Y ante mi infinita vergüenza, odio e impotencia, puso a mi querida madre, llorosa y debatiente encima de la mesa y se la tiró ante nuestras narices. El maldito ése salió gritando a todo mundo que en esa casa había culo seguro.

Mamá desde ese día fue vejada y despreciada por los vecinos, quienes no movieron un dedo por ayudar en esa noche. Nunca nos pudo volver a mirar a los ojos ni andar con la cabeza erguida.

Se me humedecieron por un momento los ojos por los recuerdos. Observo por un momento las cabezas medio caídas del resto de los pasajeros. Me pregunto cuál de ellos estaría dispuesto a ayudar a alguien en desgracia. Creo que nadie. De repente me entran ganas locas de gritarles a todos ellos que valen mierda.......Urdesa. Me voy acercando.

En esta vida estamos para matarnos los unos a los otros. No hacemos otra cosa. Verga es lo que dan en esos catecismos, que no enseñan a ser más que maricones ante la vida. Uno debe ser duro, guardando lo tierno de uno para la familia, y hasta ahí se traiciona. Después del episodio del borracho que violó a mi madre, y de saber que ella era una de las “niñas”, mi vida cambió por completo. Fui por un momento al caserío donde se suponía que trabajaba mi madre. Si en ese mismo lugar hace un par de semanas fui con unos panas para probar lo que era bueno; en ese momento me vino la idea de haberme acostado con mi madre. Pasé llorando el resto de la tarde.

Pero el chuchas de su madre ése debía pagar, de una forma u otra. A punta de investigaciones y de sapada logré sonsacar que el tipo ése vivía en uno de las haciendas de las afueras de Balzar donde trabajaba de peón. Así que en una noche como a las 12 y media me fui en corto a esa hacienda donde lo hallé chupando con sus yuntas, despacito me introduje en uno de los cuartos de herramientas y esperé el final de la fiesta. En una hora el tipo salió jumo como nunca. Lo fui siguiendo hasta su choza y al momento de meterse le toqué la puerta. Para mi suerte no vivía con mujeres u otra compañía. Cuando el hombre abre la puerta le atizé un machetazo en el medio de la frente que lo derrumbó como una pila de arena suelta; es por mi mamacita querida, chuche tu madre medio gruñí mientras le clavaba el filo una y otra vez en el cuerpo tembloroso. Ante la luz de la luna miraba cómo toda su vida, su orgullo y su arrogancia mojaban el suelo de tierra y salpicaban la foto de la colorada abierta de patas en la pared interna de la puerta.

Ahora pienso que si me hubiera visto la cara ese momento me hubiera asustado.

La parada, le grito al chofer antes de saltar al piso asfaltado. Que soy lerdo, por pensar tanto me pasé de la dirección acordada. Me pongo entonces a dar vueltas buscando las calles de la casa. Las luces centellean en todas partes. Un grupo de aniñados pasa a mi lado riéndose como tontos sujetando unas chatas en la mano. Carajo, se creen los dueños del mundo en esos instantes, pero quiero verlos después de 20 o 30 años y saber si se siguen riendo con la misma soltura que ahora, después de saborear la vida auténtica, de conocer el hambre , el sacrificio, el pelo caído, las tetas flojas y todo eso. Después de saber que hay un precio que pagar por toda esa diversión.

Mi primer muerto….en nombre de la justicia. La verdadera. A la policía no hubiéramos ido ni pagados puesto que el zambo ése solía ladrar a los cuatro vientos que los chapas eran sus panas del alma, así matase a quien sea a los dos días saldría libre. Y así no tuviera tal privilegio, quién miércoles va a hacerle caso a una putita barata que reclame que la han violado? Si eso es su modus vivendi, que se lo manden día y noche…..

Por eso fue que me escapé de casa después de coser al hijo de puta que se filiquiteó a mi vieja; ni loco me iba a pasear como si gran cosa en el centro del pueblo cuando se enterasen de quién mató a Bollo de Bagre. Pero a los años me contaron que nunca se supo del culpable. Cuando menos por ése la ley no me iba a echar el guante. Así que emigré a Guayaquil, al principio intenté conseguir camello por donde sea pero puertas y ventanas se me cerraban. Hasta que un man en chiqui me fue ofreciendo como cien lucas para que le tuteara la nalga a un lorenzo que le había roto las ventanas sólo por joder. Lo hice y me dieron la money sin replicar. Me gustó. La plena que me gustó. La sensación de tener un arma, poder usarla, y para eliminar toda la basura humana de la ciudad, o por lo menos una parte. Fui progresando; de cuchilla pasé a cartuchera, de cartuchera a pistola de bala U, y de ésta a Micaela, mi actual, la propia. Asimismo, de virar a pandilleros (tenía un método para atraparlos; algo así como atrapar ratones. Por el izquierdo conseguía tamugas de base en esos operativos de droga y se los iba a regalar a los pandilleros quienes de una se fumaban todo el paquete. El resto era obvio. Ante todos esos gusarapos drogados hasta las patas buscaba a los que quería y los tuteaba tranquilo) pasé a robacarros, hampones más duros terminando en los narcos distribuidores.

Ya divisé la casa del tipo a quien debo despachar. Una casa sencilla pero bien arreglada. Bonito era el jardín. No parecía ser la casa de un puerco corrompe-niños que me habían descrito. Pero igual, me dieron el adelanto y debo cumplir. A lo mejor el tipo era albergado o algo así. Con paso lento llego a la puerta y toco el timbre. De un solo me pongo la máscara por si alguien me mira. No quiero testigos. Al abrirse la puerta un hombre empijamado me mira con ojos de ruca.

- Señor Rivadeneira?- digo envuelto en la sombra para que no vea mi máscara.

- El mismo, en qué puedo ayudarlo?

Sin dar tiempo a otra cosa, lo tumbo al suelo de un empujón y saco a Micaela de mi bolsillo. “Diga sus oraciones porque esta noche se muere” grito con voz agria a mi víctima. El hombre sin decir palabra me clava los ojos y su mirada me desconcierta. Antes todos los miserables que había mandado al infierno me miraban por última vez con ojos abyectos, gemebundos, llorosos, implorando piedad. Poniendo de manifiesto su cobardía y su podredumbre de alma. Eli, eli, lamma sabactani? Hipócritas…

Pero este hombre nada de eso mostraba. Al contrario su mirada era tranquila y llena de dignidad y valentía como si me dijera que si tienes que hacerlo hazlo ya. No, no…esta no era la mirada usual que yo disfrutaba antes de apretar el gatillo.

Por primera vez en mi vida me vi indeciso.

De regreso al despacho de mi contratista, mi alma está llenándose de un nuevo concepto, algo radical, un nuevo sentimiento. Toco a la puerta y el hombre me recibe con una sonrisa sebosa.

- Piraña, en mi despacho está el resto del billete.

- ………

- Hubieron testigos?

- ………

- Qué ocurre, chico, te comió la lengua el gato? Ja, ja , ja… relájate. Te serviré un trago.

El tipo se vuelve, prepara su cóctel y al voltearse con los dos vasos en mano su faz sonriente se convierte en horrorizada al descubrir que lo estoy apuntando a la cabeza.

- Mentiste, hijo de puta…

Murmuré ácidamente al tiempo que vaciaba el cargador de Micaela a intervalos regulares. Los únicos sonidos fueron los “chiuk,chiuk” de Micaela, el quebrarse de los vasos al caer y el ruido sordo del cuerpo del tipo al desplomarse.

Diario Expreso, 14 de Junio de 1993.

Giacomo Stradivario, conocido administrador de las empresas impresoras Stradius, fue hallado en su despacho muerto de cinco balazos en el cráneo. Se sospechaba hace tiempo que Stradivario tenía vínculos directos con el narcotráfico y tenencia ilegal de armas. Se desconocen los motivos del asesinato, aunque no se descarta un ajuste de cuentas. Giacomo Stradivario estaba casado con la famosa cantante……

He descubierto que hay otras formas de combatir el crimen y a diferenciar auténticamente el bien del mal. Todo esto me lo enseñó el que hubiera sido mi víctima de una sola mirada. Piraña seguirá castigando el mal, pero ahora lo hará con más prudencia y juicio……