domingo, 18 de marzo de 2007

Amigotes imprescindibles (Post de hombres)


PANAS A PESAR DE TODO...

Una de las cosas que muy pocas mujeres podrán comprender del sexo rudo (ya no sexo fuerte, porque si me pusieran a tratar de sacarme un niño de la entrepierna, sólo de pensarlo pediría una muerte piadosa) es cómo demonios podemos los hombres sacarnos la entreputa un momento, y al siguiente comentando los puñetazos compartiendo unas bielas heladitas.


No sé si se siga usando en boca de las mujeres la palabra "AMIGOTES" al referirse al clan de panas de su pareja, hermano, hijo o simple amigo. Pero para nosotros, los amigotes, ese círculo de hermandad absoluto que muy pocas cosas podrían romper (faldas, por ejemplo) es algo tan necesario como un polvazo con una pelada bonita (no digo enamorada, peor esposa). Si no lo tienes, no estás vivo realmente.


Un hombre sin amigos, sin un grupo con el cual puede compartir cosas y anécdotas de su gusto, no es hombre.
Y a nosotros nos importa un culo si viene de tal o cual familia, o si tiene pinta de cholo o más blanco que Pitt, o si es gordo como Jacobito o flaco como Racho (a menos, claro que vivas en Samborondón, y no digas más de tres palabras sin meter "osea", cachorro de mierda. Pero eso nunca será amistad). No importa. Mi círculo de panas incluyen diseñadores gráficos, periodistas, chapas, workoholics, vagos mantenidos, rockeros y metaleros a muerte, góticos, puñeteros, aguevados, sabidos y labiosos, pinteros y caídos de la hamaca, pácifistas, peleones, frikis, realistas, mujeriegos y mandarinas, borrachines y yerberos, y abstemios y zanahorias; gozones y gozados...
Mi principal manada, los Dark Masters... Ah, las jodas en la caleta. Todos cagados de risa, riendonos de esto y aquello, jugando como locos, haciendo valer verga al oponente sea en Guitar Hero, Guilty Gear, Street Fighter, Soulcalibur, Bloody Roar, Yugi-oh o Magic. Se hacía la vaca y a buscar el chaulafán de gallinazo y rata en el Heilong. O si no los inventos batracios de Tofu, que a más de uno lo había dejado con churrete semanero. Las cáscaras de papa tan odiadas por cierto marginado cajetón. El café mágico para aguantarse la pasada de Silent Hill en UNA PUTA NOCHE...
Son demasiadas las anécdotas para meterlas en un solo post.
Panas con los que reímos, peleamos, nos calmamos, cantamos, jodimos, acolitamos, volvimos a pelear pero sólo por el placer de sacarnos la chucha. Y alguna vez también lloramos y estuvimos ahí. Para sonar esos mocos y decir que la vida pasa, que los panas estamos para siempre, la familia te puede dejar, las peladas son transitorias, pero los amigotes, ahí estamos...
Eddysh, Shingo, Sishio, Chavi, Oliver, A lo Mío, Gordo Fantasma, Abuelo, Krillin, Marginado, Tekkamochi, Polaco, Negro Vásconez, Piiilpe, Erik , Pocchaco, Cristiano, Rodolfiño, Charampe, Johnster, Panda...
Mis panas del alma.
Y eso que aún no incluyo a mis yuntas de Manta, encabezando la lista Cochis, Pablo, Carrucha, Jorge Luis, Gustavo, Rafico, el Mono Baque, Bobby, tantos hijos de puta que sin ellos estaría al 60% de lo que hoy soy o menos inclusive.
Ahora que me he separado de ellos, nos une aún una que otra escapada a tierras calientes, pero los lazos se mantienen.
Acá en la capital, sé que necesito reconocer que debo ampliar mi círculo de panas, pero por lo menos tengo a este hatajo de hijos de puta batracios que cuando estoy con los ánimos por los suelos o reventando de rabia, me vienen a levantar el ánimo y a recordarme que no estoy solo en esta ciudad del orto. Y se les quiere a granel por eso.
De cualquier manera, mientras deseo incrementar más mi circulo de panas quiteñoffsssss, sigo sintiéndome un Dark Master de corazón.
En fin, damitas que se hayan atrevido a leer... Sigo sin contestar su duda: ¿Qué mueve a los hombres portarse como patanes entre ellos, reírse de eructos y pedos, hacer un gang-bang verborreico sobre esa u otra burra (disculpen el machismo basal), decirnos hijos de puta, chuchearnos, invitarnos a irnos a la casa de la verga, declararnos vergates, valeverguistas, gritar como idiotas por no decir cantar, aguantar patadas o puñetes para probar fuerzas, hablar de mujeres ricas, reírnos a carcajadas, entre mil y un guevadas más?...
Es la amistad, la fuerza al sentirnos unidos y nuestro instinto lúdico y de manada.
Quiero a mis amigos, a mis amigotes.
¡¡DARK MASTER DE CORAZON FOREVER!!
PD. Desde el sábado pasado, tampoco estoy solo afectivamente hablando... heh heh... para un post futuro...