sábado, 10 de marzo de 2007

FUGA

Un equipo de ingenieros hidráulicos, dos jefes y tres subalternos, uno de ellos novato aún, se dispusieron a arreglar un desperfecto.
El problema consistía en un acúmulo de desechos que se había petrificado en una muy importante red de cañerías que abastecían de agua a la ciudad, y encima que también adjunto a esas cañerías se encontraban importantes cables de luz y teléfono. La falta de denuncia oportuna y la dejadez de la ciudadanía habían convertido lo que hubiera sido una simple tarea de limpiar y cepillar, en un tapón monstruoso que de sacarlo entero, dejaría a la urbe incomunicada y sin servicios.
Fueron llegando a la parte norte de la ciudad, y desde ahí fueron apreciando el problema. Estaba grande, y la compactación de los desechos haría muy difícil la extracción manual sin comprometer estructuras de corriente o teléfono. Así que idearon un plan.
El primer jefe, al examinar la plasta de basura, se dio cuenta que podía hacerla descender a las zonas más profundas de la red de alcantarillado. Con eso, iría liberando paulatinamente los tan importantes cables de luz y comunicación que alimentaban la ciudad. Y teniendo la central eléctrica principal y la compañía telefónica en el mismo norte, ese procedimiento debía ser delicado y minucioso.
Así pues, comenzó. Siguiendo las órdenes de su jefe, los subalternos agarraron sus herramientas y mediante chorros de agua a presión, espátulas, barrenas y cosas así, fueron liberando paulatinamente los cables en cuestión y el acúmulo empezó lentamente a descender. Ocurría que a veces una cañería pequeña de agua no resistía y empezaba a soltar chisguetazos de líquido. El jefe sin inmutarse, aplicaba los parches metálicos necesarios y continuaba.
Llegó el momento que la mayor parte del plastón de basura compactada había sido desprendida de los importantes servicios de agua y teléfono. Habían pasado unas tres horas desde que los hombres empezaron a trabajar. Era la hora que interviniese el segundo jefe, con la segunda parte del plan.
Consistía éste en una estrategia atrevida: Con la basura descendida a la parte más baja de las redes de alcantarillado, se iba a abrir un boquete en la pared que separaba un viaducto subterráneo del sistema de ductos de la ciudad. A través de ese boquete se iba a ir extrayendo el cúmulo de basura a pedazos, recolectado en camiones, y a través del viaducto, llevarlo fuera de la ciudad.
Mediante martillos neumáticos, sierras enormes y maquinaria pesada, un enorme pedazo de la pared del viaducto fue desprendiéndose y se colocó a un lado. Ahí pues estaba el responsable de tantos problemas. Con confianza empezaron a atacar entre todos, jefes y subalternos, ese elemento contaminante. Pero había estado mucho más compactado de lo que pensaban, llegando a tener que usar fuerza bruta extrema para poder arrancar hasta el último pedazo.
De pronto, un pedazo muy resistente de basura, que resistía formidablemente a los esfuerzos de arrancarla de su ubicación, salta en pedazos en vez de desprenderse. Uno de los jefes revisa los pedazos y da la obra casi acabada. Es momento de que se reestablezca el servicio de agua potable de la ciudad. Vuelven a colocar el pedazo de pared sobre el boquete creado y se sella el agujero. Habían pasado 6 horas y media.
Mientras iban caminando de regreso a la oficina, uno de los subalternos empieza a escuchar un ruido extraño. Chapoteos. Al mirar hacia abajo, ve asombrado que un par de dedos de agua invadía el antes seco viaducto, y que aumentaba paulatinamente. Da la voz de alarma y todos echan a correr a toda velocidad al sitio de donde estaba el boquete.
Demasiado tarde.
La pared que había sido reparada empieza a fragmentarse y a soltar inmensos chorros de agua, incrementando la fragilidad y destruyendo más y más la pared hasta que finalmente colapsa. Los hombres con el agua casi al cuello, se dieron cuenta de lo que había ocurrido. El último pedazo de basura, que había sido fragmentado, estaba tan adherida a una importante cañería de agua que provocó una fuga inmensa, y no fue notoria hasta cuando se reanudó el bombeo de agua.
Ahora nadando para salvar sus vidas, los hombres lograron llegar hasta una escalinata que conducía a una de las entradas de alcantarillado. Al haber sido arrastrados por el agua, se encontraban lejos del lugar del incidente, y sus aparatos de comunicación estaban estropeados por el agua. Entonces se acordaron del sitio donde empezaron a trabajar y se estremecieron de horror. El agua, si inundaba el sitio donde recorrían los cables de luz y teléfono ocasionaría un colapso de todos los servicios, y por ende, la ruina de la ciudad.
Agarraron, casi secuestraron un vehículo y apretando el acelerador al máximo se dirigieron al area norte de la ciudad.
Fue allí donde sus peores temores se confirmaron. El agua, rugiente y violenta, hizo un corto circuito que sobrecargó e hizo estallar la central eléctrica, amén del irreversible daño a la central telefónica. Esa masa enorme de basura, a pesar de haber sido destruida y llevada lejos, había ganado.
La ciudad fue evacuada y declarada en emergencia.


Ahora, sustituyamos la ciudad por una sola persona, las cañerías por los vasos sanguíneos y la central eléctrica y telefónica por el sistema nervioso. La bola de basura por un tumor en la base del cráneo y el gran boquete del viaducto por la separación del maxilar superior izquierdo.
Ya se hicieron la idea, eh?... Sí, eso me pasó el lunes. 6 horas y media metido en quirófano y lamentablemente, el paciente no sobrevivió.