lunes, 16 de abril de 2007

---T I T S---




No pasa un día sin que deje de posar mis ojos en esas maravillas de la naturaleza.
Grandes, medianas, pequeñas, los senos de una mujer son algo de amar, admirar, querer y desear SIEMPRE.
"¡¡Pero este tipo es un morboso!! ¡¡Un enfermo sexual!! ¡¡Deberían recluirle!!"
Sí y no.
Una cosa es ver a una mujer como un par de senos, dos nalgas y una vagina (que es lo que suelen hacer muchos programas de la tv y el reguetón gomero) y otra, es apreciar al ser más bello que nos pudo crear la Naturaleza.
Aparte de eso, hay que siempre reconocer que de estas jugosas glándulas, todos, hombres y mujeres por igual, nos hemos alimentado en nuestros primeros días (Exceptuando, claro, los cachorros criados a punta de baby nurse, fórmula suiza de soya y músicas pregrabadas mientras la madre andaba por ahí entre farándula y jet set, o sea...).
Ahora, normalmente entre los animales, una cría termina de lactar y las mamas dejan de tener todo interés. En nosotros no. Sobre todo en los hombres. Continuamente hemos tenido una intensa curiosidad hacia esos bultos que redondean el tórax de las mujeres, cubiertos con tela o no, el cual se va incrementando cuando las hormonas brotan como manantial de la roca.
Es donde aquí viene la gran pregunta:
¿POR QUÈ LOS HOMBRES ENCONTRAMOS TAN FASCINANTES LOS SENOS DE UNA MUJER?
¡Sexo! Es lo que la mayoría dirá.
¡Sexo machista y cerdo! Dirán algunitas.
¡Sexo pecaminoso y satánico! Ladrarán los fanáticos religiosos (que olvidan que uno de los mejores poemas eróticos está en la Biblia, El Cantar de los Cantares)
¿Sexo? ¡Barájate, Freud!
Es sensación de refugio y seguridad.

¿¿EEEEEEEEHHHHH???

Tal como lo leen. Somos, desde que estamos en el útero materno, propensos a aferrarnos (nosotros los hombres) a algo para sentirnos mejor. Ya se ha demostrado, que los bebés sobre todo varones, aferran su pulgar en su puño como si desearan sentir algo que abulte en su manita.

¿Siguen sin creerme? Bueno, veámonos nosotros mismos. Estoy acompañado de un amigo y dos amigas, y en frente nuestro hay sendas botellas de biela y un tazón repleto de canguil humeante con pimienta. Sírvanse. Las chicas agarrarán lo que desean comer, es decir, lo que sus dedos aferren. La botella la tomarán del cuello para servirse o muy discretamente del cuerpo. ¿Y nosotros? Ahí va la manota repleta al máximo de canguil, que de seguro ni cabrá en la boca. Y aferramos la botella como para quererla romper.

A mano llena.

Sus senos, queridas damas, son la epifanía de nuestro anhelo de "agarre y satisfacción". Claro está, que ahora sí poniéndole sexo al asunto, cuando tocamos, acariciamos, besamos (y dénse cuenta que nunca o casi nunca nos conformamos con besar, sino con literalmente TRAGARNOS toda esa belleza) y cubrimos nuestras manos vuestro busto, nos sentimos mucho más reinvindicados en nuestra hombría, sobre todo si les producimos placer (no está incluida en estas artes la infame "mordida de burro" típica del machote batracio). Es verdad. Hablando crudamente, los senos son genitales externos. Y como tales, tienen la función primaria de ATRAER al sexo opuesto (luego es la de alimentar la descendencia). Y vaya que lo logran, eh...

Sin importar las culturas o los tamaños, los senos han sido reverenciados de mil y un maneras. Ah y tal vez suene descabellado para algunos, pero mucho más impacto dan los senos tapados o sugeridos que al aire. Fue por esa la razón que el Monoquini (topless prehecho) fracasara rotundamente. ¿Por qué? Si el desnudo total fuera mucho más erótico que el vestido, pues las tribus de gente con el torso al aire no estarían más que tirando a más no poder. Y por eso muere el morbo tras unos días en el campo nudista. Todo se revela. Pero un escote sugerente, una pequeña porción de seno mostrada a la mirada hambrienta del hombre, nos pondrá a cien. Esa curiosidad tremenda de saber qué hay debajo (por muy obvia que sea la respuesta), de meter nuestra mano traviesa, de palpar, DE ABARCAR CON LA MANO, eso es algo que nació desde que se inventó el vestido.

Insisto, me encantan los senos de una mujer. Son lo máximo. Los adoro. Poner mis cinco sentidos, juguetear y ver las reacciones, o simplemente apoyar mi cabeza en ellos para sentirme más seguro y protegido que en el fuerte Knox, no es algo escencialmente sexual. Es más sensual que otra cosa. Espero que sepan notar la diferencia.

"TIRAN MÁS DOS TETAS QUE DOS CARRETAS". Sabia frase, vive Dios.

PS: Corolario al post de los amigotes, frases batracias que alguna vez usamos para humillar a este u otro pana:

"Este man es tan flaco que cuando se tira a la enamorada el condón se lo pone sobre él y va culebreando dentro de la man para hacerle sentir algo..."

Para humillar a un gordo, frase corta pero lapidaria que una vez me dijo un pana batracio de Manta: "Es más lo que empujas que lo que metes"... todavía me la debes ésa, conchetumadre... jajaja.

Creo que éste es material para otro post, asì que los dejo por ahora.