lunes, 4 de febrero de 2008

Tofu the Resident`s mini travels 1: A Quisapincha.

Viajar...
El placer de viajar...
Es algo que no me puedo quitar ni renunciar a él, por muy restringido que esté sea por mi trabajo u otras razones.
Y este país tiene demasiados lugares interesantes para dejarlos pasar. No es necesario llegar hasta Buenos Aires para disfrutar de un buen viaje. Sólo requiere espíritu aventurero.
Como estábamos en el feriado de Carnaval, decidí echar un ojo al de Ambato, y su FFF (Fiesta de Flores y Frutas). Nada que hacer, Ambato es bello (y las ambateñas aún más...). Amaga un poco su forma, como emergiendo de una cúpula y con grandes caídas y colindando con un gran cráter. Pero nada que no se pueda recorrer bien a patada.
El pregón del domingo fue realmente fastuoso, los carros alegóricos y las colegialas desfilando ya fueron suficiente razón para soportar sol y sed.
Tras eso, decidí ir a un pueblo que según tenía entendido entre los contactos, es un rival muy digno de Cotacachi, en cuestiones de cuero y peletería.
Quisapincha.
Para llegar a Quisapincha, debe uno salir del terminal y tomar un taxi hasta el paradero de los buses hacia Quisapincha. Un yanki como máximo. Luego, por treinta centavos, el bus irá subiendo pasando por el sector de Pinllo (famoso por su pan y sus gallinas, las cuales aún no tengo el placer de probar) y posteriormente hacer una buena subida, unos 200 o 300 metros hasta remontar la coordillera y ver a Ambato en todo su esplendor. Antes de llegar al citado pueblo, uno verá el "Parque nacional de la Familia" para excursionar o echarse un picnic. Finalmente llega uno.
Ahí hay bastantes negocios de cuero, porque prácticamente ese es el motor del pueblo. Y la calidad es soberbia, porque es cuero de montaña, es decir sin picadas de garrapatas o tábanos que estropeen la continuidad. He palpado suavidades de curtido tales que parece piel humana. Lo mejor de todo son los precios. Yo mismo me compré mi gabardina negra de cuero, un cinturón, unos portasueltos y unos zapatos corte americano, y en todo volaron 100 yankis máximo. 65 por una gabardina de MI talla me pareció muy bien, porque si lo compro, digamos en el Quicentro, no me ha de bajar de 300 mangos. Y a saber si es fulero el cuero.
En fin, un lugar muy interesante para todos los que les guste las cosas de cuero. Lo recomiendo, junto con el barrio Atocha, donde todo el año se puede tragar la rica colada morada (de maíz negro puro, nada de guevadas o sea).
En fin, apenas pueda, volveré a recorrer buscando otros destinos subestimados por los coterráneos.
Ahi nos vemos!
(Mierda, no puedo colocar imágenes por ahora, este puto antivirus Kaperski no deja, lo haré en casa)