martes, 2 de septiembre de 2008

Hombres y lágrimas (otro post para hombres)

NOTA ACLARATORIA: Este post habla de cuando los HOMBRES (léase machos alfa repletos de Charm, Glam y Porn) enfrentamos situaciones que nos hacen derramar el amargo llanto. Por tanto, estos maricones de mierda no están incluidos:

...aaayyy... mis margaritas están soltando sus pétaloooosss...buuuuhhh voy a llorar... buuuhhhh... quiero a mi novioooooo.....





(Ejem)
Ya una vez lo dijo Trespatines: "Cuando llora una mujer, llora el sol y las estrellas. Cuando un hombre llora, ¡tiembla el mundo!"

A casi todos nosotros nos han criado con frases como ésta:
" No llores que pareces niña"
" ¡Aguántese como varón carajo!"
" Viiiisaaaa llorooonaaa"
" LOS NIÑOS NO LLORAN"
..y así, tuvimos que guardarnos las emociones, pensando siempre que el llanto es asunto de mujeres y afeminados. Claro, es que una cosa es el que por cualquier cosa se va de moco (ver más arriba, o más claro, no ver) y otra es discriminar el momento justo para soltar toda esa agua por los ojos.
A veces tienen que pasar años para poder aprender nuevamente a llorar con criterio.
En mi criterio, hay ciertas situaciones para que un hombre justifique el derramamiento de una, varias o una cascada de lágrimas. Sin perder su masculinidad ni nada. Si ustedes, señores lectores, conocen otras razones, ahí me apoyan.
1. DOLOR.

Para que este chepo llore, debe tener un par de toneladas de dolor encima.
Una desición que parta el alma, la muerte de un ser querido (padres, hermanos, ni se diga hijos), cuando perdemos a un pana, todo eso puede desgarrarnos por dentro. Y está plenamente justificado pegarnos el moco respectivo. Dolor físico no menciono porque muchos de lo curtidos un par de latigazos no les hace ni cosquillas. Es al dolor interno lo que me refiero.
2. VICTORIA O DERROTA:

¡¡Ganamos el campeonato mundial carajoooo!! ¡¡Honor y gloria!!!
Valen bien pegarse su emisión de agua salada por los ojos si logramos llegar a una meta que casi todos nos decían que era imposible llegar, o cuando recogemos los frutos de nuestro esfuerzo frente a una multitud vitoreadora. Y también cuando pensando que estamos ya con la presea o el reconocimiento en la mano, se nos escapa y quedamos como la paloma. Y el macho alfa, luego de llorar un poco por su derrota, se levantará y doblará su esfuerzo. O se abrirá a buscar otros campos.
3. AMOR.

Esta es la imagen ULTIMATE del que llora por esa mujer que ocupa su wacho al 100%...
No, mijitas.
Los hombres tenemos sentimientos. Los hombres de verdad. El reguetonero sólo quiere "meter el conejo". Los hombres de verdad sabemos cuál es la mujer que nos administra el corazón, la que nos tiene pensándolas día y noche y que la vemos en cualquier puta imagen donde sea. Y los que amamos con pasión salvaje, somos los que más nos duele cuando ella nos da el corte o la vemos en brazos de algún pelamazo que no vale ni la centésima parte de nuestro pelo quinto de la arruga sexta de nuestra bola izquierda. Y entonces, sea cuando recibimos la puñalada, o cuando nos acomenten los recuerdos, nos vamos de moco. Sobre todo si hay panas y algo de whisky en qué apoyarse.
Y qué mas queda sino aceptar que este lobo salvaje también soltó su amargo llanto por esa mujer corta de vista una noche diciembrera, que afortunadamente fue sostenido por dos buenos panas. Amar con el alma puede doler. Y mucho. Y también lo hizo al perder a un gran amigo que lo acompañó incondicionalmente por 14 años. Su fiel perro runa y macho alfa de su barrio.
Así que ya saben señores, no se averguenzen cuando la situación amerite y tengan que llorar. Un llanto sincero vale más que cualquier torrente acuoso fucsia-negro emitido por alguno de esos lamedores de poster de Pxndx.


En otras palabras, esto.