lunes, 26 de enero de 2009

Viña del Mar. Sol, elegancia y más. Traveler, día 7.

Hablen todos!
La verdad ayer pasé un día esplendoroso, incluso con un pequeño percance que luego les hablaré.
Tras dormir como un tronco por la caminata y la subida a los cerros, era golpe de 9:00 cuando me dediqué a buscar la manera de llegar a la ciudad vecina, Viña del Mar. Es tan cercana, que de pronto en unos años podrían rebautizarlas como una sola urbe. Para llegar hasta allá tienes dos métodos. El uno es tomar un bus en la calle del malecón y el otro, más bacán y aniñado, es tomar el metrotren en las estaciones asimismo por el malecón. Terminas dentro de la ciudad en estaciones subterráneas.
Así que ni bien iba entrando a Viña del Mar, me di cuenta del enorme contraste entre ambas ciudades. Si Valparaíso era sobre todo construcciones antiguas y elegantes, con un sabor deliciosamente añejo, Viña es una metrópoli muy moderna y cosmopolita, repleta de playas largas como pedo de culebra donde acuden bañistas de todos lados de Chile y del mundo entero. Es una ciudad pensada para el turista, en el sentido de modernidad y urbanización.
Realmente me he quedado prendado de tan bella ciudad, mientras recorría a pie y bajo un sol abrasador tanta hermosura.
Posteriormente anduve recorriendo algunos centros comerciales pero lastimosamente no me dejaron tomar fotos de ahí. Dicen que no es permitido. Eso sí, uno encuentra de todo en esas partes. Sea una tienda de cosméticos llamada Paris hasta el supermercado Líder (el cual estaba en otra cuadra, conectado por un peatonal enorme) donde fui obervando la calidad de los productos chilenos. Sólo los lácteos es ya otra cosa. Tienen estantes sólo para productos de la leche, sea yogurt, flanes, crema y bebidas lácteas, y venden la mayor parte de su leche en tetrapak, muy pocas en funda. También me quedé viendo los aceites, porque aquí sólo consumen de maravilla (girasol)o canola u oliva o semillas de uva. Con contarles que el aceite más guacharnaco tenía sólo un 1% de PALMA. Y nosotros acá con "finísima mezcla de oleínas de palma y soya"... Y luego de salir y dedicarme a esquivar el sol de la tarde porque ya ardía, fui tomando cuenta de otros detalles citadinos para finalmente volverme a Valparaíso, comer en un chifa, donde la comida viene con ciertas variaciones. El arroz chaufa es más que nada arroz con vegetales sin salsa de soya. El chaufan es un guiso de carne o pollo con verduras y brotes de soya. Y la carne mongoliana es salteado con puerros. Al llegar al hostal y darme una ducha, estaba realmente agotado, amén de quemado. Cosa que a pesar de haber querido irme a farrear un rato, no lo habría conseguido. En fin, me regreso a Santiago a conocerlo un poco, pero definitivamente este par de lugares me han robado un trozo de corazón. Hay que visitar estos patrimonios de la humanidad.
Luego nos vemos! Por cierto, pilas con sus enchufes ya que en el cono sur, varían de país a país. Acá son los enchufes redondos y de tres patas.
Van las fotos!

Esta es una de las principales avenidas de entrada a Viña del mar.








Dicen que la casa de un hombre es su castillo. Pero los de Viña se llevaron al extremo este refrán...

Este es uno de los trabajitos que preferiría delegarlo a otro. Gulp.

El reloj-jardín de la ciudad. Uno de sus grandes atractivos.

Desde un pequeño mirador...




¡WOOOW! ¡La playa! Tan linda la playa!





Claro que no era lo único LINDO ahí. ¡HUBBA-HUBBA!

Estas avecitas las puedes observar por la playa.



Pajaritos, y farallones de piedra impresionantes.




Algunos castillos, el Wulf entre ellos, construidos por nobles hace años.

¡Chucha, qué SOLAZO! Y aún me falta TOOODO eso por recorrer...



Departamentos con vista a la playa, hay para ESCOGER.

Este es casino de la ciudad.





Más playa con arte incluido. Miren a Homero. Juaz!


El mall de Viña. E-NOR-ME.




¡Qué area residencial ni qué nada! ¡TODA la ciudad es así!

Si te aburres (no creo ) de la playa, siempre puedes ir al circo.


Esta es la Quinta Vergara, donde se da el Concierto de Viña del mar (y la guarida del Monstruo). Lástima que no pude entrar hasta el fondo.


El metrotren que conecta ambas ciudades, con muchos avisos anti-sedentarismo. MEA CULPA. MEA CULPA.

Nota mental: No salir a estos solazos sin un buen bloqueador. ZORT.