viernes, 6 de febrero de 2009

Rosario me recibió con una pertinaz lluvia. Traveler. Día 17

Escribiendo estas letras desde Asunción, Paraguay, donde asimismo, las cosas están lluviosas, pero por lo menos, más baratas.
El cambio actual es a 1 dólar=4700 guaraníes. Y dándome cuenta, parece que acá la comida y eso es mucho más accesible que en Argentina. Una pena, pues ese país ofrece cosas de mucha calidad y deliciosas, amén de paisajes y lugares memorables.
Luego de aterrizar otro rato en BsAs, como llegué al romper la oscuridad justo, luego de las 21:00 preferí tomar un directo hasta Rosario en vez de gastar más plata en alojo. Cosa que golpe de 4 y media de la mañana logré llegar a Rosario, con sueño y hambre. Mi amigo Esteban me había dado su fono para comunicarnos, pero no sé qué mala leche tengo con los celulares, que al tratar de comunicarme me salía temporalmente restringido o no sé qué gaver. Ya cabreado por tan poco éxito con las comunicaciones, decidí mejor no insistir más y prescindir del viaje a Gualeyguachú para conocer a Evan y seguir subiendo hasta Paraguay. Sorry Esteban, sorry Evan, la otra será.
El caso, es que mientras esperaba a mi carro hasta Asunción para salir, me dediqué a recorrer lo que más pude de Rosario, la cuna del Che, según dicen y la cuna de la bandera Argentina.
Cosa que tuve chance de irme a conocer el Paseo del Siglo, una muestra histórica de los años coloniales que bien hicieron en preservar lo que más pudieron. Y pese al dolor de mis piecitos (me están empezando a pasar factura ya por las intensas caminatas) logré llegar hasta el monumento a la bandera, al borde del río, bastante imponente.
Luego de eso, anduve paseando de regreso hasta hacer tiempo a que mi carro saliera. Me sentía agotado por la falta de sueño, por no haber comido mucho y por el dolor de pies, cosa que el trayecto hasta Asunción así fuera un poco iluminado al principio, preferí no sacar fotos (sin contar que las pilas se habían agotado ya, jejeje) aparte estaba chiro, es decir sin efectivo al momento. Fue cenar, terminar de leer los libros (fueron dos los merendados y estoy con ganas de otro, así que me compraré uno o dos apenas pueda, incluyendo los que mi maestro me pidió) y caer muerto. Cuando medio despertaba un poco por la madrugada debido a las paradas, veía que estábamos azotados por aguaceros continuamente. Y así siguió hasta llegar al puesto fronterizo, al rayar el amanecer, donde sin electricidad se tuvo que hacer el intercambio y un pequeño susto pues el ciego del agente pensaba que había entrado a Argentina de ilegal. Por suerte se dio cuenta de su error y pasaporte sellado. Legal en Paraguay, llegado al terminal, un desayuno ligero y se me antoja un mate frío macerado con yerbas diversas, pago 4000 guaraníes y me sueltan un jarrote lleno de infusión fría con el mate de cuerno de vaca repleto de yerba. Fue una bebida de cuarto de hora, lo cual mientras escribía y pasaba a mi pendrive las fotos tomadas, me obligó a una parada violenta al baño para mear. Ahí fueron más que sea los detritos anteriores.
Ahora sí, decidiéndome a ir a Iguazú a conocer (50000 guaraníes pasaje ida hasta Ciudad del Este, luego 20 minutos hasta las cataratas) con viaje de 6 horas más y pagar 240000 guaraníes hasta Santa Cruz, Bolivia... hay que ver cómo me las arreglo. No creo pernoctar en este país en hostal u hotel, cosa que de pronto me espere un poco hasta la siguiente crónica. Ahí nos vemos.
Las fotos!

Todo este tacho de mate frío me tuve que lanzar... más que sea quedé bien hidratado.

Este es el terminal de Rosario, ubicado en las calles Córdoba y Caferrat... algo así. Me he dado cuenta que los nombres en común y hasta el orden de ellos en las calles es bien usado en las diferentes ciudades. Con eso se ahorraría dificultades de ubicación.


El Zorzal Gardel es un ídolo en toda su patria.






Esta es una muestra de la arquitectura Rosarina, dando testimonio de la fuerte influencia europea en el país.






Esta es la Plaza de la Independencia. Junto a ella está el museo de bellas artes que lastimosamente por el estado del tiempo, no pude ingresar. También verán un arbolito rescatado del olvido por talladores anónimos.










Esto es el Paseo del Siglo, una gran peatonal a lo largo de la calle Córdoba, donde ves muchos locales, galerías, entre varios monumentos o edificios históricos.







Y esto, llegando al final de la calle, es el monumento a la bandera. Imponente. Y con esto se me terminó las pilas de la cámara y sin efectivo en ese momento... puf.