viernes, 28 de junio de 2013

TRITOCH, EL LOBO NEGRO.

(Nota: Este capítulo es el posterior a "En busca de un nuevo trono". Es decisivo para la trama del cuento.)

Los enormes árboles de Parque Berrinche se perdían en el horizonte, mientras los tres pequeños caminaban sin cesar junto a su perenne guardián, Sr. Puño. Nico y Rachel hablaban animadamente de lo que había ocurrido a cada quien en sus desafíos anteriores. Nico relataba ufano su ardua pelea contra Tremor y Sismo, mientras que Rachel explicaba cómo tuvo que resolver el acertijo de los nísperos Punta de Flecha, venciendo su temor a las alturas. Sólo Nica permanecía aún enfurruñada, por el engaño hecho por Igg-Drasil. Con la carita fruncida de coraje, avanzaba sin decir nada.

Puño asimismo permanecía callado y reflexivo. Su nuevo destino era hallar las preciadas tres Virtudes del Niño, para dotar a los pequeños de las máximas capacidades antes de hacer frente al terrible Crecido. Si bien habían logrado avanzar bastante con el "castigo" impuesto por su antiguo mentor; tales bienes eran decisivos para la batalla que se avecinaba.
Sólo que había un pequeño problema.
Ignoraba casi por completo el paradero de dichas Virtudes. El único dato que pudo obtener de Igg-Drasil fue que debían dirigirse al Valle de los Tres Pétalos. Tal revelación le preocupaba, puesto que al no disponer de una localización exacta, la búsqueda demoraría días. Semanas quizá. Incluso puede que nunca hallen tales tesoros. Pero enfrentar al Crecido, sin tales ventajas, sería tal como ocurrió...

Finalmente llegaron al gigantesco Valle de los Tres Pétalos. Ante los ojos de todos yacía una excavación de una forma que parecía no salida de manera espontánea. Tres profundas gargantas confluían hacia un centro elevado, en cuyo cénit lograba apreciarse un cráter. Todo el conjunto parecía una flor de pétalos curvos y puntudos. Consternados, los niños voltearon a su tutor:

- Vamos a buscar esas Virtudes en TODO ESTO? - se lamentó Rachel.
- Nunca vamos a acabar... sólo una punta del valle es más grande que mi propia casa... - protestó Nico.
Sr. Puño se puso frente a los niños y les intentó convencer que si todo salía bien, no sólo se harían con tales maravillas, sino que inclusive podrían hacerse más fuertes. Y cualquier ventaja servía en la futura lucha contra el enemigo Crecido. A pesar de sus amables palabras, ni siquiera Puño estaba completamente convencido de lo que decía. Pero hallar esos ítems era vital.
- Os propongo esto mis niños: Vayamos primero a esa gran montaña del centro. La conocen como Cumbre del Florecimiento. Cuentan que en la parte más profunda del cráter, se halla dormido un secreto estremecedor. Apuesto mi meñique a que se trata de aquellas Virtudes! Me acompañáis, entonces?
Tanto Nico como Rachel accedieron, un poco dudosos, pero accedieron. Sin embargo Nica se sentó en el suelo y se cruzó de brazos.
- Y vos mi pequeña? Qué os acontece que negáis la aventura?
- Yo no quelo. - Refunfuñó la niña. Tanto su hermano como su prima quedaron pasmados ante la negativa de la pequeña, y la apremiaron a levantarse, pero ella se resistió. - echo é otra mentira, como la que dijo Igdrasil... Y tú también debe está mintendo, Puño! - El dedito de la niña señaló a la gran mano, quien se abrió por completo negando la acusación.
- Mi pequeña, os pido una disculpa si la conducta de mi mentor os ofendió; pero él supo bien lo que hacía. De no haber despertado en vos esos sentimientos de penitencia, nunca habríais terminado de hacer vuestra...
- É MENTIRA!! YO YA ME QUERO IR!! - Los ojitos almendrados de Nica se llenaron de lágrimas. El engaño del sabio tronco había herido más que el orgullo de la pequeña, era evidente. Puño rebuscó entre sus ítems algo que pudiera quitarle ese estado a la niña. Un beso de Mamá? No, un Risolin? De pronto haría falta algo más...
- Nica, LEVÁNTATE Y VEN.
La rotunda orden había sido proferida por un muy serio Nico, cansado de los berrinches de su hermanita. Ya era mucho consentir por parte de Puño. Estaban en una situación muy comprometedora y lo que menos hacía falta era alguien que no quiera colaborar.
- NO QUELO!!! - resopló Nica.
- Vas a venir!! - Ordenó Nico tomando de la muñeca a su hermanita y jalándola. La chiquita se debatió y terminó por dar un mordisco a la mano de su hermano. Este retiró la mano y con un rápido movimiento, dejó caer un fuerte sopapo sobre la cabeza de Nica.
Aunque el golpe fue amortiguado en parte por el sombrero de bruja, la niña se llevó las manos a la cabeza y mostró un puchero digno de ser fotografiado. Por su parte Rachel sólo se estrujaba las manos, angustiada por la súbita explosión de coraje de su primo y la mala conducta de su prima. Puño decidió no intervenir más. Silente señaló unas gradas que descendían al fondo del valle, por el cual emprenderían camino hasta llegar a Cumbre del Florecimiento. Si los pequeños mostraban acuerdo en volver a su mundo, nada se podría hacer. El sobrecogimiento atenazaba el alma de Puño. Este problema podría conllevar a resultados catastróficos.

Llegaron pues a la sima del uno de los tres valles. Había un pesado silencio en el aire, sólo interrumpido por los escasos sollozos de Nica. De pronto, el piso resonó con violencia. Todos se pusieron alerta. Los resonares fueron haciéndose más cercanos, como si alguien descomunal se aproximara. Tanto Nico como Rachel desenfundaron sus armas, pero Nica no movió un dedo. Su hermano decidió ignorarla, pues ya veían una enorme masa acercándose. Si no quería ayudar, problema de ella.
Frente al grupo estaba un gigante. Más grande que dos casas juntas. Una redonda y gruesa nariz, junto con largos colmillos curvos que se mezclaba con una barba dura y pringosa, daban el parecido a un desgarbado jabalí. Su cabeza estaba coronada con varios tocados metálicos a modo de yelmo. Sus ásperas orejas tenían varias sortijas y aretes atravesados. Su armadura era una grosera mezcla de huesos cosidos con hilo de metal. Se cubría con una afelpada pelliza, maloliente y descuidada. Andaba descalzo. Sólo algo destacaba como elegante en tan desprolijo ente: unos guanteletes de metal dorado, con cada dedo cubierto de elaboradas filigranas. Puño se crispó de malestar.
- Mr. B. HEMOTH!! A vos era el último que deseaba ver aquí! - entonó Puño visiblemente descompuesto.
- PU...PUÑO? ERES TÚ, GARRA SECA Y VIEJA?! Atronó altaneramente el llamado B. Hemoth. - QUÉ DEMONIOS VIENES A HACER A MIS DOMINIOS??!! - El tronar del maleducado gigante era tal que los niños se taparon los oídos y luego las narices, por el pestilente aliento.
- Vuestros dominios, decís? Desde qué tiempo, me diréis? La última vez que os vi vuestra disgustante faz fue cuando el mismo Igg-Drasil os echó por haber intentado robar uno de sus juguetes! Sois conocido por vuestra mala maña y modales, como ya habéis demostrado hasta la sac..!
- NADIE ME HABLA EN ESE TONO!! - Rugió molesto el gigante, haciendo chocar sus nudillos de metal. Nico y Rachel se aprestaron para presentar batalla a Mr. B. Hemoth, lo que fue notado por éste.
- Y ESTAS... LARVAS DE MOSCA INTENTAN ACASO PELEAR CONTRA MÍ?! JAJAJAJAJA!! SI CON UN SOLO MOVIMIENTO MANDARÉ A ESTAS SABANDIJAS A VOLAR LEJOS!! - Rió convulso el enorme tipo, soltando gotas de baba hedionda que caían alrededor.

Nico, con el coraje que le había provocado su hermanita, decidió tomar la iniciativa. Era un buen momento para probar su bat de Gaia. Dio un salto y lanzó un batazo al suelo, y una sacudida sísmica hizo trastabillar y caer al gigante. Pero la sonrisa del niño se cambió a un rictus de dolor al darse cuenta que la gran vibración provocada por el bat lastimaba mucho sus muñecas. Se vio forzado a soltar su arma mientras veía asustado cómo el gigante recobraba pie y los miraba iracundo.
- PARECE QUE NO ERES PELO DE COCHINO, GUSARAPO. - Miró asismismo a Rachel, quien ya estaba montada en Sleipnir, lista para combatirlo. Finalmente miró a la diminuta Nica que estaba mucho más atrás pero sin signos de entrar en batalla. - BIEN ENTONCES!! LES MOSTRARÉ DE LO QUE...
- Esperad! - Dijo Puño interponiéndose entre B. Hemoth y los niños. - No os da verguenza que un gigante pretenda luchar contra niños tan pequeños? Aunque sea algo de decencia debéis... - Sobre Puño cayó la capa sucia del gigante.
- CALLA Y GUÁRDAME LA CAPA, SO GAÑÁN. QUE PARA ESO NADA MÁS ESTÁS.
Los niños ahogaron un grito al ver semejante falta de respeto mostrada hacia su amigo Puño. No se iban a contener, así no quisiera ayudarlos la caprichosa Nica. Y así los ataques sísmicos lastimaran las manos de Nico.
De súbito salió volando de la arrugada manta algo como un cometa enrojecido que en un parpadeo impactó la quijada del gigante. Era Sr. Puño. Y estaba FURIOSO.
- MALHAYA!! SACRÍLEGO!! TROGLODITA!! SOPERÚTANO!! DESHONRA DE PADRE!! BABIECA!! GAZNÁPIRO!! BEBE DEL ARROYO!! CACOFONÍA!! ESTRIFALAFORRIOS!! JUAGARZO!! ACIMPÁMPANO!! JUMENTO!! MANGURRIÁN!! AZOFAIFO!! HIPOTIROIDEO!!!
Con cada insulto Puño estampaba un soberano puñetazo a la anatomía del sufrido B. Hemoth, caiga donde caiga. El majadero grandulón estaba recibiendo la paliza de su vida. Ya con unos dientes y colmillos rotos, un ojo emplomado y la armadura de huesos bastante maltrecha, se acurrucó en el suelo y pidió piedad llorando. Pero tal era el frenesí de ira de Puño que el castigo no cejaba. Los niños, mirando todo el espectáculo con los ojos fuera de sus órbitas, habían olvidado ya todo motivo de reyerta.
- Nica, haz algo, por favor. - Le suplicó Rachel. Con su rabieta superada, Nica se adelantó, empuñó a Trivarita y entonó su invocación.
- Undyne!
El espíritu del hielo se materializó y con un movimiento de su cola, lanzó un chubasco de agua helada al beligerante Puño. El frío violento apagó las ansias de lucha, con lo que la paliza cesó. Resoplando, apuntó al maltrecho gigante.
- Aquí no tenéis dominio ni poder alguno. Partid ahora, y no volváis a molestar a mis niños, so majadero!
Mr. B. Hemoth se rehizo lo mejor posible, y con toda la rapidez que podía su pesado cuerpo, salió a la carrera. Puño bajó hasta donde estaban los niños y se disculpó apesadumbrado.
- Mis pequeños... si tuviera cara se me caería de la verguenza. Haberos demostrado semejante teatro...
- Pffft...
Los tres niños empezaron a reír a carcajadas.
- Sr. Puño, peleas durísimo! - Reía Nico.
- Yo no pensaba que fueras tan loco... opinaba entre risas Rachel.
- Jajajaja!! Ere chitoso, Puño! - Terminó Nica. Las risas de los niños finalmente también liberó una sonora carcajada de su tutor. Rieron todos un buen rato.
Y cuando todos ya estuvieron tranquilos, Nica se acercó a su hermano.
- Nico... pedóname por moderte...
- Y tú perdóname por pegarte en la cabeza. - Los hermanitos se dieron un fuerte abrazo. Su prima sonreía contenta de que la crisis se hubiera superado. Un destello dorado captó la vista de Rachel. Mientras los hermanos reconciliaban sus diferencias, la pequeña de blanco recogió un objeto pequeño, redondo y brillante, que había caído del grosero gigante tras la azotaina. Supuso que era propiedad ajena y lo guardó para devolverlo. Puño preguntó a Nica con calidez si deseaba seguir en esta aventura.
- SÍ! -Gritó con enorme sonrisa la niña.


Los aventureros continuaron avanzando. Si bien habían escasas escaramuzas con aliados del crecido, como enjambres de insectos ponzoñosos o muñecos hechos de lodo, no eran adversarios para los niños. Tras un largo día de caminar, llegaron a la base de Cumbre del Florecimiento. En la sima se abría una boca de piedra que podría dar cabida hasta al mismo Mr. B. Hemoth. Bordeando la cueva estaban grabados numerosos símbolos que Puño supo interpretar.
- Cueva de la Siesta... Mis pequeños, tengo la certeza que dentro hallaremos una respuesta a tantas interrogantes que actualmente tenemos. Adentrémonos pues, en espera de nuestra búsqueda sea fructífera.
Nica hubo de invocar a Salamandra, ante la gran oscuridad reinante. Cuando se iluminó la cueva, todos vieron otra gran cantidad de símbolos, esta vez grabados en el techo.
- Qué es echo, Puño? - Preguntó Nica.
- Mi pequeña, solicito que iluminéis más intensamente el techo, pues me cuesta leer e interpretar dicha simbología. Luce como un poema, si mal no distingo.
La pequeña obedeció. Con una orden, Salamandra lanzó una bola de fuego que se adhirió a la pared dejando el techo completamente claro. Entonces Puño empezó a entonar:

Ante el mal recién nacido
Esta tierra sucumbirá
Pero tres elegidos darán cara,
Y el mal vencido será.

Miles de luces blancas
Barrerán el oscuro proyectil
Romperán la dura coraza,
Fuego, Hielo y Rayo unidos.

Y el vórtice violento cual misil,

Acabarán al de negro ungido.

Los tres niños se miraron entre sí, extrañados. Puño asimilaba mentalmente los versos escritos en piedra. El tampoco lograba sacar una interpretación satisfactoria. Pero que tenía trascendencia, no había que negarlo. 
- Qué quiere decir ese canto, sr. Puño? - inquirió Nico. 
- Niño mío, me aflige no tener una respuesta concreta. Aunque no dudo que el decir de los tres elegidos se refiera a vosotros, el resto de versos están repletos de enigma e intriga. Lo tendré presente, sin embargo, porque nos será útil algún momento. 

Había empezado a oscurecer cuando entraron a la cueva, y varias horas habían pasado desde su exploración. Puño calculaba que debía estar ya por la mitad de la montaña y que los niños debían estar cansados. Se aproximaba la hora del descanso. A lo lejos, una luminosidad creciente renovó la curiosidad de los niños y corrieron hasta llegar a un salón de forma triangular, y en el centro había una base pétrea repleta de signos. Al acercarse, se dieron cuenta que la luz pálida venía del cráter, muy por encima de ellos, y que la luna llena empezaba a brillar. De cada vértice del triángulo crecía un seto, a reventar cada uno de capullos cerrados. Uno tenía los capullos celestinos y albos como escarcha y hielo,  el otro rojo escarlata y anaranjados como si albergaran llamas y los últimos amarillentos y como surcando pequeños hilos eléctricos. Pero ni una flor abierta.  Surcando el círculo de piedra había más símbolos que Puño a la luz de la luna descifró. 
- "Ante la luz lunar... oye la música... sigue los pasos... honra y comulga con tus elementos... para que el gran lobo oscuro despierte... TRITOCH..." Tritoch! - Sr. Puño hablaba para sí mismo - Entonces éste es el sitio de descanso del legendario lobo negro Tritoch! - Jubiloso se volvió a sus niños, sobre todo a Nica. - Mi pequeña, habéis adquirido los tres espíritus elementales. Salamandra del Fuego. Undyne del Hielo y Sylpho del Rayo. Es hora que conozcáis que hay un espíritu que puede usar sin problema los tres elementos. Su nombre es el lobo negro Tritoch. Con él como vuestro aliado, ya no habrá mejoría que añadir a vuestro arsenal! Pero para obtener su magno poder, es necesario que sigáis los pasos de un estricto ritual. Deseáis intentarlo, mi niña?
-  Vamo a ver si sale... - comentó un poco incrédula la niña. 
Ante las indicaciones de Puño, Nico y Rachel salieron de la explanada de piedra, pues era el sitio donde el ritual de invocación daría inicio. Un poco preocupado, Nico observó a su hermanita meterse hasta el centro justo del círculo, con su Trivarita en mano. Los numerosos signos en el suelo eran realmente huellas de pie y canalitos comunicantes, como un ilustrado de cómo hacer el baile para invocar al lobo. 
- Sr. Puño, y no podemos ayudarla? - preguntó el niño. 
- No. Ella tendrá que hacerlo por su cuenta. Cierto es que es tierna y delicada, pero luego de todo lo que ha pasado, su fortaleza está lista para ser puesta a prueba. 
- Y por qué mejor no descansamos y mañana lo intentamos mejor? - sugirió Rachel. 
- Asimismo es imposible la petición. Mirad. - La luna mostraba casi la mitad de su redondez sobre el cráter. - Hemos llegado en el tiempo justo. Postponerlo significa esperar muchos días, que servirán para ventaja del enemigo. Nica... deberá dominar la danza del ritual e invocar exitosamente a Tritoch hoy mismo!

Pero fue más fácil decirlo que hacerlo. Nica al colocar un pie, un canalito se iluminaba hasta llegar a la otra huella. Pero tras cierto tiempo, todo se apagaba. La niña tropezaba, trastabillaba, se resbalaba. La danza fue un fracaso una y otra vez, llenando de frustación a la pequeña. 
- Eto no funchona!! - gritó molesta. 
- Oíd la música, mi pequeña, oíd la música! - contestó Puño. Ya eran dos tercios de luna asomando por el cráter. 
- Yo no ogo nada!! - chilló Nica. Su hermano y su prima la miraban con ansia. La luna avanzaba lenta pero indetenible por el cráter y la pequeña ni siquiera lograba avanzar un trayecto. Al ver detenerse a la chiquita, todos temieron lo peor. Un nuevo berrinche, un estallido de llanto y lo peor, se perderá la oportunidad de obtener el poder de Tritoch. 
Sin embargo, ni llanto ni pataleta. Nica permanecía de pie, en el centro, abrazando a Trivarita. 
Sumida en sus pensamientos. 
- Cada vé que pasa algo malo, siempre lloro. Si toy nojada, lloro. Si toy tiste, lloro. Si no sale como quero, lloro. Si peleo con mi ñaño, lloro. Ya no vo a llorá más!! Voy a hacelo bien eta vez!! Po favó, Salamandra, Undyne, Sylpho, ayúdenme!
La pequeña abrió los ojos, y su rostro se llenó de serenidad. La luna ya prácticamente bordeaba todo el cráter y reflejaba su máximo brillo sobre todos. 
- Ya puedo... oí la música... - una ancha sonrisa se formó en su rostro - VOY A BALAR!! BALARÉ BONITO PARA DEPETAR AL LOBO!! MIREN!!


Esta vez, su cuerpecito se llenó de gracia al momento de mover los pies. Era naturalmente hábil para bailes, pero esta vez estaba a prueba mucho más que un halago de la familia. Estaba en vilo todo el destino de la aventura!!
Siguendo el ritmo que resonaba en su cabeza, la niña movía pases y volteretas. Un, dos, tres, un, dos, tres. Salto, volteo, genuflexión. Sus manos y Trivarita se unieron paulatinamente al baile. Molinete con el báculo, cambio de mano, lanzarlo al aire, arremolinar las manos, recibirlos y girar todo el cuerpo. Era armonía completa ante la silente canción y el potente brillo lunar. 
Llegado a un extremo del triángulo, se iluminó de rojo un círculo pequeño, como una base. Nica apuntó melodiosamente y cantó, más que invocó:
- SALAMANDRA!!
La gran tortuga de fuego se posó en el círculo, volviéndose el núcleo de una enorme llamarada. Era como si el espíritu manifestase toda su fuerza sólo para ese momento. Sin dejar de danzar, Nica fue avanzando a otro vértice del gran triángulo. Un círculo coloreó de azul claro y nuevamente se oyó la voz de la niña: 
- UNDYNE!!
El tiburón de mazas de hielo dio un salto y con un chapoteo se colocó en el segundo pedestal. Asimismo, un témpano se formó congelando todo el aire a su alrededor. Quedaba un último vértice por llenar. Nica fue avanzando entre innumerables pases y giros hasta llamar a su espíritu final. 
- SYLPHO!!
Con un par de aleteos el cóndor metálico estuvo sobre su pedestal, batiendo las alas para formar un remolino cargado de electricidad que lo desvaneció. La pequeña hizo tres saltos con volteos, llegando nuevamente al centro del círculo. Lanzó su báculo al aíre, y al recogerlo, todos se dieron cuenta que sus ojos estaban en blanco. 
- Qué le pasa?! - Gritó con temor Nico. 
- Ha entrado en trance. Esta es la parte crítica del ritual, porque si se interrumpe, no sólo fracasará sino que la vida de vuestra hermana correrá peligro. Veáis lo que veáis, no tratéis de intervenir. - Rachel estaba muda de ver la danza y los espíritus y rezaba fervientemente porque todo saliera bien. 

Entretanto y por producto del trance, los pasos de baile se hicieron mucho más rápidos, elaborados y graciosos. Nica daba dos y tres volteretas, girando en la punta de uno de sus pies, mientras hacía girar como bastonera su Trivarita alrededor de su pecho y espalda. Luego de una serie de febriles movimientos, el fuego, el hielo y los rayos se desprendieron de los pedestales y giraron encima de la pequeña danzante. A hacer una violenta genuflexión, los tres elementos cayeron sobre ella y la hicieron desaparecer. Pasmada, Rachel se llevó las manos a la boca. 
- NOOOOO!!! - Nico echó a correr aterrorizado de ver a su hermanita ser engullida por la carga de elementos. Sin embargo antes de llegar al borde, cayó el canto de la mano de Puño bloqueando su avance. - ¡Puño, déjame pasar! A Nica le va a...!
- Mi niño, ya había dicho que NO debía interrumpirse este ritual. De hecho, tan seguro estás de la desgracia de tu hermana? - Los dedos de Puño se abrieron permitiendo seguir viendo a Nico el ritual. El niño desorbitó los ojos, aumentado el hecho que ya todos podían oír la intensa canción.
En el centro, y a pesar de la tremenda violencia de los elementos girando en ella, se vislumbraba una figurita que sin importar qué, no paraba su frenético baile. Nica con cada paso, iba domando a las chispas, los carámbanos y los relámpagos que la seguían formando un halo multicolor. Ella estaba dominando los tres elementos simultáneamente! De pronto, todos los capullos se abrieron velozmente, como saludando y calificando favorablemente la danza de la pequeña. Un espectáculo soprendente y glorioso, ver a la menuda Nica bailando de forma grácil y contundente seguida de sus elementos y envuelta en pétalos de flores multicolores, bañada completamente por la luz de la luna que brillaba en todo su esplendor en el cénit de la montaña. 
Finalmente, tomando a Trivarita en sus dos manos, la niña dio tres giros justos. Con cada giro, el báculo absorbió cada elemento, y al terminar, brilló más que la luna misma. Volvió a oírse la aguda voz: 
- TRITOCH!!!
Con el último paso, dio un fuerte golpe al piso con la base de su báculo, haciendo surgir un pentagrama que abarcó toda la superficie redonda. La onda mágica era tan poderosa que elevó a la niña al tiempo que emergía un enorme lobo de pelaje negro, ojos escarlata y temible apariencia. 
Era Tritoch, el legendario lobo negro. 
Mientras Nica caía sobre el lomo del animal completamente exánime, Tritoch soltó un profundo aullido que hizo estremecer a la misma luna. 
El ritual fue completamente exitoso. 
Los niños y Puño se precipitaron a ver a la pequeña Nica quien yacía sin mover un músculo sobre el espeso pelaje del lobo. Nico y Rachel, temiendo lo peor, se acercaron lentamente. 
- Zzzzzzz....
Una serie de suaves ronquidos les indicaron que la pequeña había agotado todas sus fuerzas, pero que sólo estaba profundamente dormida. Tritoch se agazapó y obsequió una cariñosa lamida a la chiquita, quien sólo se acurrucó en el pelaje aún más. La gran bestia miró con serenidad al grupo y soltó un gañido. 
- Nica lo consiguió... - sólo atinó a decir su hermano.
- Tritoch... - susurró Rachel.
- Noble bestia, he aquí a vuestra nueva ama. Protegedla y pelead junto a ella, que nuestra justa batalla es contra un enemigo feroz y despiadado. - El lobo, provisto de entendimiento, asintió. 
- Mis pequeños, será necesario dejar a Nica descansar. Además, es necesario para que el lazo entre Tritoch y la niña se consolide. Así pues os dejaremos... eh? - La aseveración se Puño se cortó con un sordo gruñido proferido por el lobo. Nica frunció el ceño y se arropó con el pelaje. Con todo el espectáculo, nadie se dio cuenta que Mr. B. Hemoth se había colado y estaba con ganas de luchar nuevamente. 
- A las andanzas de nuevo, eh, villano? - le espetó Puño. 
- CONTIGO NO QUIERO NADA, GAÑÁN. HABÍA PEDIDO LUCHAR CONTRA ESTOS NIÑOS PERO TÚ INTERRUMPISTE. AHORA VENGO A COBRÁRMELAS. - B. Hemoth vio los fruncidos belfos y los filosos colmillos de Tritoch y recapacitó. - LOS ESPERO MAÑANA AL AMANECER, FUERA DE ESTA CUEVA. VERÁN DE LO QUE SOY CAPAZ, ESTA VEZ...
El gigante maleducado se alejó. Los niños se metieron en el cobertizo que materializó Puño y fueron a dormir para verse las caras con B. Hemoth en poco tiempo...