jueves, 8 de diciembre de 2016

JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA



Las risas se oyen en todo sitio. En la calle, en la plaza, en las casas, en las iglesias. Veo las risotadas escurriéndose entre los dientes mostrados cuando se articulan palabras.  De entre los rostros ceñudos, de entre las miradas huecas, pugnan y escapan de labios fruncidos como esfínteres anales. Veo carcajadas aleteando y jugando febrilmente en el aire plomizo y tiznado, sacudiéndose el hollín y las cacas de paloma con cada aleteo frenético. A pesar de las cadenas, de los yugos, de las bridas y frenos que cada uno lleva atravesados en sus hocicos, las sílabas JA no dejan de florecer y salir al vuelo.

Yo las veo, disfruto con su errático danzar, dejo que me envuelvan, muchas se lanzan en picado a mis ojos, mi boca, se zambullen en mis pupilas, se estrellan en mis incisivos, explotan en mi lengua. Obedecen mi llamado, bailan a mi son, comulgamos en simbiosis. Luego brotan en cada poro de mi piel, me llevan por los aires a miríada de destinos, viendo las mismas facies apergaminadas, grises, sólo ungidas por un carmesí rutilante que traza mi filo travieso. Tanta gracia hace que río a mi vez. Carcajadas, risas, borboteos alegres, la vida es estupenda.


Amo cosechar.